“El vaso medio lleno, por favor”

Durante los últimos meses no han dejado de aparecer en prensa informaciones desalentadoras acerca de los efectos de la crisis subprime, los elevados precios del crudo, la escalada de los precios de las materias primas, la fuerte desaceleración del sector inmobiliario, los malos indicadores macroeconómicos y las pesimistas previsiones de los analistas. En definitiva, un cúmulo de malas noticias que constantemente nos inundan y van minando nuestras esperanzas de que esta coyuntura mejore.

 Ante esta situación, me gustaría ver el “vaso medio lleno” en lugar de “medio vacío”, sin obviar la realidad y siendo consciente de los retos que debemos afrontar para salir adelante. En ciclos bajistas, como el que estamos atravesando en estos momentos, se produce una depuración en el mercado mediante la desaparición de algunas compañías, surgidas en un contexto de bonanza económica y, en muchos casos, fruto de excesos empresariales.

 

Ahora llega la hora de realizar una pesada digestión que pasará por esa purga del mercado. Se presentan, por tanto, una serie de oportunidades para muchas empresas de mejorar su posición competitiva en sus respectivos sectores de actividad, mediante la puesta en marcha de diferentes medidas estratégicas que marquen la diferencia respecto a sus principales competidores.

 

Para analizar estas alternativas debemos considerar cuáles son los principales factores que pueden deteriorar la marcha del negocio de cualquier compañía. Por un lado, una coyuntura económica adversa repercute en la caída de ventas y el aumento de costes, y tiene efectos sobre el capital circulante y la situación de los mercados financieros, con el correspondiente impacto sobre el acceso a nueva financiación, el endurecimiento de las condiciones de la deuda y, en definitiva, el parón del crecimiento del negocio por el freno de la inversión.

 

Algunas de las primeras medidas que suelen tomar las compañías ante situaciones de este tipo están relacionadas con aspectos operativos, mediante el recorte de costes fijos, la transformación de ciertos gastos fijos en variables, la contención de las inversiones y la mejora del capital circulante a través del aumento de los períodos medios de pago. Este tipo de medidas, por sí solas, ayudarán a algunas empresas a ‘atravesar el desierto’ pero perdiendo, probablemente, su posición competitiva; sin embargo, existen otra serie de medidas de mayor calado estratégico que pueden permitirles ganar puntos en la tarta de su mercado.

 

Por un lado, se presenta la oportunidad o la necesidad de ordenar el pasivo financiero y adecuar la estructura de capital a la nueva realidad del negocio. Muchas compañías se verán avocadas a refinanciar su pasivo con su pool bancario para ajustar la estructura de su deuda a la naturaleza de sus activos y evitar caer en impago en el corto, medio y largo plazo.

 

Por otro, la venta de sociedades, líneas de negocio o ramas de actividad puede constituir un buen balón de oxígeno en términos de liquidez; además, evitará la dispersión en la gestión de diferentes negocios y la creación de valor en aquellos casos donde no existen sinergias entre las distintas ramas y, por tanto, donde el grupo valdría más por partes que como un todo.

 

Otra alternativa es la de dar entrada a socios industriales o financieros. Si bien es cierto que hay cierta crisis de liquidez en los mercados también es verdad que la riqueza y la liquidez están mal repartidas (ya que el dinero no se destruye sino que, simplemente, cambia de manos), existiendo fondos con grandes cantidades de capital y necesidades de inversión. Muchos de los fondos que se han levantado en los últimos meses están orientados a adquirir compañías en situación de distress que pueden llegar a ser el flotador de muchas empresas en estado pre-concursal.

 

Para algunas compañías puede ser un buen momento para realizar adquisiciones o incluso plantearse salir a cotizar en bolsa. Las restricciones de liquidez por parte de las entidades financieras en cuanto a la financiación de compras apalancadas coloca en una situación privilegiada a los players industriales frente a los private equity donde, al contrario de lo que ha pasado estos últimos años, el valor de las sinergias supera al valor generado por el LBO. Por otro lado, se presentan oportunidades para cotizar en los mercados mediante la adquisición de compañías cotizadas cuyos precios han venido cayendo constantemente desde el segundo semestre de 2007.

 

En muchos sectores se abrirán oportunidades de concentración empresarial mediante procesos de fusión. Ante un escenario de liquidez restrictiva, la fusión de compañías mediante el canje de acciones puede ser una vía de crecimiento interesante, siempre y cuando el racional de la operación tenga sentido estratégico. Obviamente, el objetivo de estas operaciones debe ir orientado hacia el aumento de cuota de mercado, la mejora de rentabilidad mediante sinergias operativas y la creación de valor vía estructuras de capital complementarias.

 

En definitiva, existe una ventana de oportunidad para aquellas compañías que vean el “vaso medio lleno” y aprovechen el proceso de reordenación que sufrirán muchos sectores, no sólo sobreviviendo sino mejorando su posición competitiva y creando valor.

 

 

Juan Santodomingo, vicepresidente de GBS Finanzas

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