Dime con quién trabajas y te diré si serás un empresario

Pocos emprendedores se lanzan a los negocios sin una experiencia previa en relación de dependencia. Una investigación de Harvard sugiere que la probabilidad de renunciar para intentar con un proyecto personal depende de las características de sus colegas de oficina.

Diversos estudios en entrepreneurship señalan que la probabilidad de que una persona renuncie a su trabajo para intentar con un proyecto personal depende de su grado de tolerancia respecto de la burocracia corporativa y sus anhelos de independencia.

Ahora, una investigación de Harvard Business School sugiere la consideración de un nuevo factor: la influencia de los colegas.

En efecto, mientras más colegas de oficina hayan probado suerte, algún día, con un proyecto personal, más probable es que usted se decida a renunciar a la sofocante comodidad de las oficinas corporativas para aventurarse en el incierto mundo de los emprendedores.

Básicamente, advierte la investigación de Harvard, la influencia se produce a través de dos factores:

1) Circulación de la información y recursos

Las redes de contactos son fundamentales en la circulación de recursos e información. Así, si usted tiene colegas con experiencia como emprendedores, probablemente accederá una serie de recursos fundamentales para lanzar un negocio propio.

Sus colegas pueden asesorarlo (aunque sea informalmente, durante la hora del almuerzo) sobre cómo empezar con un proyecto y hasta pueden ofrecerle sus propios contactos para ayudarlo en los primeros tiempos.

2) Influencia sobre las decisiones

Los colegas con experiencia de emprendedores también desempeñan un papel importante en la desmitificación de muchas creencias erróneas sobre el entrepreneurship que suelen empañar las evaluaciones de costo-beneficio.

Para alguien acostumbrado a trabajar en relación de dependencia, el universo del emprendedor puede parecer una arriesgada jungla.

Así, los prejuicios conducen a una sobreestimación de los riesgos y una decisión sesgada hacia la permanencia en la empresa.

Por lo tanto, el contacto cotidiano con un colega que ha estado en la “jungla” sirve para demoler prejuicios y realizar una evaluación más imparcial de los costos y beneficios.

Aunque, desde luego, uno se pregunta: “si ese ex emprendedor ahora trabaja en relación de dependencia, significa que no le ha ido bien con su proyecto. Así, ¿cómo podría ejercer una influencia positiva para que otro lo intente?”

Si bien la crítica parece razonable, los datos empíricos igualmente señalan que los intentos de entrepreneurship siguen siendo más elevados entre personas con colegas que han sido emprendedores.

Y el hecho de que una persona haya fracasado en un emprendimiento personal, no significa necesariamente que se arrepienta de haberlo intentado.

Así, es posible que esté dispuesta a animar a un colega que está considerando seguir el mismo camino (sobre todo, si esa persona espera quedarse con el trabajo de su colega).

 

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