EDUARDO ELSZTAIN: El emprendedor es un loco lindo

Voy a aprovechar para algunas definiciones de lo que es un emprendedor. Emprender es tener espíritu, un emprendedor es loco lindo. Uno tiene un deseo de hacer y no tiene que tener miedo, ese loco lindo trabaja junto a ese deseo.
Uno tiene que emprender tratando de definir desde el punto que empieza, las fantasías que lo impulsan y tratar de acoplar dichas fantasías con la realidad. Si no hacemos esto, siempre será mejor una realidad más chica que un gran sueño. Mi primera instrucción paran los emprendedores es iniciar con algo pequeño o mediano y aprender del error….

Yo creo que el emprendedor, así como tiene el espíritu de generar, tiene que tener la habilidad de adaptarse a los ciclos. Hay ciclos buenos y ciclos malos. Y lo importante es saber que uno no maneja los ciclos, y como emprendedor, uno se adapta o queda fuera.

Uno tiene que hacer negocios que lo dejen dormir.

Una de las cosas fundamentales como emprendedores es la fuerza de la palabra, que tiene que ver con la opinión del socio, de con quien uno se asocia. De alguna manera uno tiene un intercambio de información que va mucho más allá del flujo del dinero. En los grandes emprendimientos son más importantes las personas que el presupuesto.
La piedra estructural de toda compañía, no importa si es pequeña, mediana o grande, es el cumplimiento de la palabra, desde el primer gerente, el primer empleado y hasta el último cadete. Este compromiso hace toda la organización entienda, no importa en que parte del ciclo se está.

Ser emprendedor es tener el derecho a equivocarse. El que cree que no se va a equivocar está “sonado”.

El individuo tiene dos capacidades. Una tiene que ver con el tomar algo para uno y la otra capacidad tiene que ver con la chispa del dar. Cuando da, da alegría. Hay innumerable maneras de volver a dar.

Estamos frente a un momento empresarial revolucionario. Ver que Warren Buffet le dice a Bill Gates, “te voy a dar 30.mil millones de dólares para tu fundación” significa que está diciendo: “hice la carrera más exitosa del mundo, tengo un excedente de varios miles de millones de dólares y los voy a utilizar para ayudar a una fundación que ni siquiera lleva su nombre”
Esto nos lleva a pensar que el ciclo para cada emprendedor es “Aprender, jugar, ganar y dar”

Un Cambio Rentable

Cada vez menos compradores en barrios cerrados buscan de modificar su estilo de vida: entre 30% y 50% de las operaciones son inversiones para ganar hasta 100%.

Es bien sabido que las inversiones en bienes raíces son a prueba de crisis. Por eso, cada vez más personas incursionan en la compra- venta de lotes en barrios cerrados. De esa manera, los inversores (sobre todo los jóvenes profesionales) obtienen una rentabilidad más que interesante, al tiempo que corren un riesgo mediano durante unos 18 meses.

En realidad, esta modalidad de negocios es relativamente nueva pero crece aceleradamente. Matrimonios jóvenes buscando cambiar el estilo de vida que compran para mudarse “al verde” ceden cada vez más terreno a inversores que apuntan a sacar una buena rentabilidad. Así, entre 3 y 5 de cada 10 operaciones en ese mercado responden a motivos especulativos.


En gran medida, estas iniciativas se basan en las rentas de estas transacciones. Por ahora, estas utilidades superan en forma holgada a cualquiera de las financieras.

Los cálculos más rudimentarios permiten hablar de ganancias promedio de 50% en dos años. Pero, más de uno duplicó su capital inicial en ese plazo. También se registran casos contados donde lo triplicaron.


Lógicamente, esas cifras responden de modo directo al éxito o las condiciones del emprendimiento. Y, como es de esperar, el pequeño ahorrista ejecuta esas negociaciones basándose más que nada en las corazonadas que en la razón.

“Lo ideal es que cada pequeño inversor realizase siempre un estudio de las características del barrio cerrado para analizar sus fortalezas y debilidades”, enfatiza Mauro Ambrosini, titular de Hudson Bienes Raíces

Existen, sin embargo, elementos básicos a considerar. Uno de los de más peso es la accesibilidad. Hoy por hoy se prioriza el acceso directo desde la autopista. Aunque son pocos los emprendimientos que lo ofrecen hasta el momento.

“La seguridad, iluminación y el asfalto del camino de ingreso son cosas que una familia joven mira antes de decidir irse a vivir a estos barrios. Para resumir, el ahorrista (pequeño o mediano) se debe ‘poner en los zapatos’ de esa gente”, remarca Alejo García Guevara, gerente General de Haras Santa María.

TIPS. Otro punto a tener en cuenta es la infraestructura. A diferencia de la década del 90, no se conciben los countries sin equipamiento deportivo, educativo, de esparcimiento y comercial. No obstante ello, sus habitantes reclaman un equilibrio entre cada una de esas estructuras.

“El potencial residente de estos emprendimientos es muy localista. Es probable, por ejemplo, que la gente de San Isidro compre en Tigre, Pilar o Escobar, los de Caballito o Ramos Mejía en el Acceso Oeste y los de Quilmes en Hudson”, comenta Esteban Edelstein Pernice director de Castex propiedades.

Sin embargo, los expertos consideran que una de las preguntas más frecuentes es cuál es la zona más rentable. Sin embargo, esta cuestión no posee una respuesta única.

“Una región que se consolida con varios desarrollos logrará una cotización mayor en conjunto. Esto ayuda más que comprar un lote junto a un country renombrado. Además, un proyecto maduro posee valores elevados, sin ‘aire’ para la suba”, subraya García Guevara. Al mismo tiempo, se debe considerar que los barrios cerrados de élite poseen una demanda sostenida. Aunque los interesados no son muchos cuantitativamente, si conforman una corriente cualitativa y sostenida. Por eso, la reventa de esos terrenos es más rápida y exitosa.

Incluso, muchos extranjeros buscan en el país esas propiedades. Cabe destacar que este flujo conforma entre el 15% y 20% de la demanda total. “Cuanto más único es el emprendimiento, más alto se valoriza. Es positivo que la entrega de lotes sea reducida. Considero también que un country pequeño (120 o 150 parcelas) con todos los servicios de los grandes countries permite duplicar la inversión en 24 meses”, plantea Mauro Ambrosini.

Pero las posibilidades de inversión no finalizan en la compra de terrenos. “Varias familias buscan una vivienda terminada. Así, venden sus propiedad y se mudan”, puntualiza Edelstein Pernice.

Las posibilidades de brindar un paquete completo (formado por lote, casa, pileta y, tal vez, un amarradero) prometen ganancias mayores. Pero esta iniciativa requiere de una asociación entre financistas, arquitectos e ingenieros. Solamente de esa manera se ajustan los costos de construcción.
“El negocios en esos casos es doble, suma renta y capitalización. De esa forma, se puede obtener una utilidad por alquiler de entre 7 y 8% anual, mientras la reevaluación del inmueble oscila el 10% por año”, explica Ambrosini.

En los últimos tiempos, un número importante de ahorristas edifican en los barrios cerrados para rentar y vender el inmueble cuando el emprendimiento se consolida. De ese modo, logran rentas superiores al 100%.

 

Buenas noticias, aumentaron las ventas en los shoppings

En este año ya crecieron 22,23%

Según los datos publicados por el INDEC, las ventas en los centros de compras (shopping centers) crecieron en el período enero- agosto de 2008 un 22,23% respecto del mismo período del año pasado a precios constantes desestacionalizados. Este indicio es completamente positivo ya que entre los mismos períodos de 2006 y 2007 el crecimiento había sido de 16,6%. Sin embargo, en variaciones anuales se encuentra para agosto un bajo incremento de 13,92% cuando el promedio para los meses de 2008 es de 22,35%. En pesos corrientes, la tasa interanual de agosto alcanza un 25,71%.

En el acumulado, las ventas hasta julio totalizaron 4,06 millones de pesos de las cuales del 49% fue en la Ciudad de Buenos Aires y el 51% del resto del Gran Buenos Aires. El rubro Patio de Comidas, Alimentos y Kioscos tuvo el mayor alza anual de 38% seguido por el de Juguetería con 24,41% y Amoblación y Decoración con 24,03%. No obstante, las mayores participaciones sobre el total facturado la tuvo el rubro Indumentaria, Calzado y Marroquinería con el 43,6%.

En tanto, el Índice de Precios Implícitos registra una variación agosto 2007- agosto 2008 de 4,20%.

En China, ya comparan la adicción a Internet con el alcoholismo

La adicción a Internet pasará de ser un mal hábito a figurar entre “desórdenes clínicos” como el alcoholismo o la ludopatía, según un manual de diagnóstico elaborado por varios psicólogos chinos del Hospital General Militar de Pekín.

Los síntomas principales, publicó hoy el diario oficial “China Daily”, son la navegación por Internet durante más de 6 horas al día en vez de trabajar o estudiar y la tensión y el enfado generados en el usuario cuando no puede conectarse a la Red.

Los internautas adictos reparten su tiempo en 5 actividades en particular: juegos “online”, visita a páginas pornográficas, redes sociales virtuales, compras por Internet y navegación en general.

Informaron que en caso de ser aprobado por el Ministerio de Salud, el manual se convertirá en el primero del mundo en su género.

El médico experto en adicciones Tao Ran, trabajador del Hospital que ha desarrollado el manual de diagnóstico, aseguró que es muy probable que el ministerio lo apruebe el año que viene, por lo que resultará más sencillo detectar el bautizado como “Internet Addiction Disorder” (IAD, desorden de adicción a Internet).

Una investigación realizada el año pasado por la compañía InterActiveCorp reveló que el 42 por ciento de los internautas chinos se confesaron “adictos” a la Red, por un 18 por ciento de los estadounidenses.

El tratamiento para esta adicción es muy similar al de otros desórdenes de este tipo: prohibir la conexión a Internet a los pacientes antes de proceder a desarrollar la ayuda psicológica y complementarla con actividades en grupo para ayudar a los afectados a socializar en la vida real.

La falta de calor familiar y la ausencia de compañía y juegos reales son las principales razones para convertirse en un adicto a Internet.

China es el país con mayor número de internautas del mundo, 221 millones, por delante de los 215 millones de Estados Unidos.

10 PRINCIPIOS QUE SE DEBEN TENER EN CUENTA PARA DESARROLLAR UNA EMPRESA EXITOSA

Las empresas exitosas siempre tendrán en cuenta los siguientes principios para ganar ante la competencia y salir adelante en el mundo competitivo de hoy.

Las prácticas que generan empresas ganadoras en la actualidad:

1. Buscar siempre el mayor nivel de calidad: La calidad siempre será factor determinante en la decisión de compra de las personas, un producto de mala calidad sufrirá de estancamiento a largo plazo y por lo tanto es necesario probar, reprobar y mejorar siempre las especificaciones de los productos o servicios.

El milagro japonés partió por mejorar la filosofía de la calidad de toda una nación.

2. Búsqueda de una servicio superior: Destacarse por la calidad de los servicios que se ofrecen será siempre garantía de fidelidad en los clientes.

El servicio al cliente es la parte en donde la empresa puede mostrarse ante sus consumidores y el espacio propicio de interacción con los consumidores. Es necesario buscar siempre la máxima satisfacción del cliente como objetivo primordial.

3. Buscar establecer los precios más competitivos: A calidades iguales, será el precio el factor determinante en cualquier compra, la eficiencia (producir a menos costo sin sacrificar la calidad) será garantía de competitividad en el largo plazo.

Determinar el precio correcto será fundamental en la estrategia de la empresa.

4. Buscar la participación de mercado más alta: Las empresas en el mundo de hoy buscan mantener un market share o participación de mercado suficiente para generar volúmenes de producción altos.

A mayor participación, mayores ganancias y mayores oportunidades de desarrollar economías a escala.

5. Adaptación y personalizar: Las empresas ganadoras desarrollan productos “a la medida de los consumidores”, buscando personalizar al máximo los productos con el objeto de generar exclusividad.

Tener estrategias de marketing uno a uno y ampliar la mezcla de mercadeo mediante personalización son reglas fundamentales para las empresas actuales. 

6. Mejorar constantemente: En todos los procesos de la empresa. ofreciendo mejoramiento continuo del producto. El caso más evidente son los computadores y la tecnología, industrias que ofrecen productos más rápidos y mejores constantemente.  

Importante en este punto recordar los 14 puntos de deming.

7. La innovación e investigación continua: Es necesario desarrollar políticas de I&D que generen nuevos productos, creen nuevas necesidades, satisfagan nuevas demandas e introduzcan novedad.

Como afirma Peter Drucker “La innovación intencional, que resulta del análisis, la sistematización y el trabajo arduo, es todo lo que puede tratarse en la Práctica de la innovación” (ver el artículo LA INNOVACIÓN ES MÁS QUE INGENIO

8. Buscar mercados de alto crecimiento: Las oportunidades más rentables se encuentran en los mercados emergentes, en los nichos de mercado inexplorados y en los mercados que presenten tasas de crecimiento altas.

Los mercados de bajo crecimiento generalmente son los más competidos, los inexplorados presentan grandes oportunidades de negocios y grandes retornos sobre las inversiones.

9. Superar al cliente: Aprenda a sorprender a sus clientes. Cuando una persona recibe más de lo que piensa siente satisfacciones adicionales. Si un comprador aparte de la satisfacción por una compra, recibe un incentivo adicional producto de mayor calidad, precio, cantidad o servicio se sentirá motivado a continuar consumiendo.

10. Pensar estratégicamente:  Analice tendencias, realice planes, genere estrategias de corto, mediano y largo plazo… 

Observar adecuadamente el entorno y tener visión de negocios será garantía de éxito.

 

Padres felices, hijos felices.

Una familia donde haya amor es el requisito más importante para que la felicidad deje de ser una potencialidad y se convierta en realidad.

“Un hermoso recuerdo, un recuerdo sagrado,
conservado desde la infancia, es quizás la mejor educación.
Recogiendo en la vida muchos de esos recuerdos,
el hombre se salva para siempre.”Fiódor Dostoievski

Todos y cada uno de nosotros nacimos con la potencialidad necesaria para ser felices, y nuestros hijos también.

¿De qué depende que esta potencialidad florezca? Fundamentalmente, de la posibilidad de pertenecer a una familia donde hay amor. Esta es la base más sólida que un niño puede tener para comenzar su camino hacia la felicidad.

La educación de los hijos es un proceso de aprendizaje de los padres que dura toda la vida, y siempre es posible hacerlo mejor. Una experiencia positiva de maternidad y paternidad implica una mamá y un papá atentos, cercanos, cálidos, calmados y, sobre todo, alentadores del desarrollo de los hijos. Ellos necesitan sentirse valorados, seguros, queridos, para emprender la tarea de su independencia.

Es importante entonces que los hijos reciban de sus padres mensajes que signifiquen una esperanza, la sensación de que son capaces de vivir sin temor, de explorar el mundo con la sensación de contar con nuestro apoyo incondicional y de que ellos significan para sus padres una gran alegría. Que estamos a su lado.

La familia es el lugar donde no sólo se espera recibir alimento, sino protección, cariño, comprensión. Es allí donde vivimos la experiencia de querer y ser queridos por otros. Es el lugar en donde se aprende la incondicionalidad del amor.

Esta es la gran responsabilidad que tenemos los padres: crear el clima adecuado para que nuestros hijos puedan desplegar todas sus potencialidades y de esa manera ser felices. Un clima de confianza, de seguridad, de pertenencia a la familia les permite sentirse reconocidos por lo que son, por sus propios valores.

¿Qué nos pasa entonces a los padres que nos cuesta tanto poner en práctica lo que muchas veces sabemos?

La seriedad y la responsabilidad de tener un hijo nos quita la “alegría” de la maternidad y la paternidad, la posibilidad de aprovechar el aquí y el ahora de nuestros hijos. Porque la maternidad y la paternidad se viven hoy en muchos casos como un peso.

¿Disfruto o estoy esperando que los chicos crezcan y que esto pase pronto? Esto genera culpa y nos paralizamos, no sabemos qué hacer. No debemos ser padres culpables, sino padres responsables. ¿Qué diferencia la culpa de la responsabilidad? La posibilidad de hacerse cargo. Si me hago cargo, puedo saber qué hice bien y en qué me equivoqué y a partir de allí mejorar. El padre y la madre responsables viven con alegría su paternidad y actúan en consecuencia, asumen su rol.

He aquí el gran desafío de la paternidad y la maternidad: ayudar a nuestros hijos a creer firme y sinceramente en sí mismos. Todos podemos pensar: “Sí, amo a mi hijo”. No se trata de eso simplemente, sino de que ellos se sientan amados, respetados, valorados. Para ello es necesario que les comuniquemos nuestros sentimientos.

Pensemos entonces que somos espejos para nuestros hijos, el más importante. Esta tarea de ser padres es un trabajo permanente, de presencia, de mirada, de entrega. A partir del momento que somos padres y madres, nuestra vida se transforma, se ilumina, se llena de sentido y comenzamos a recorrer un camino junto a nuestros hijos.

Seamos verdaderos testimonios de felicidad, “…un hermoso recuerdo, un recuerdo sagrado…”, que guíe e ilumine la vida de nuestros hijos para que encuentren su propio camino hacia la felicidad. © www.economiaparatodos.com.ar

La profesora María Pía del Castillo es miembro del equipo de profesionales de la Fundación Proyecto Padres.

 

Mercado o Estado: ¿quién generó la crisis financiera?

Con motivo de la crisis financiera mundial, estamos asistiendo a un nuevo debate sobre la conveniencia y necesidad de la intervención de los gobiernos en los mercados para reemplazar la acción de la mano invisible y poner las cosas en orden. Inclusive ello sucede en los foros de nuestra Revista.

La mayoría de estas discusiones parte de dos preconceptos: primero, acerca de quién generó la crisis financiera y, segundo, cómo pueden prevenirse en el futuro.

Los adoradores del Estado sostienen que la crisis fue provocada por el mercado –al que atribuyen un indecoroso egoísmo- y por la ausencia de intervenciones del Gobierno, cuya sola actuación serviría para solucionarla, tal como parece estar ocurriendo en estos días.

En cambio, los críticos de la acción estatal piensan que la crisis ha sido una indudable obra de la torpeza del Estado y que su erróneo intervencionismo sólo ha servido para crearla y ahora agravarla hasta extremos todavía ignorados. Ellos piensan que salvar a los responsables de esta crisis, sin castigos ni profundas correcciones, sería asegurarles impunidad para que vuelvan a intentar otra mega estafa.

Los adoradores parecen haber decidido que el Gobierno federal de EE.UU. y los gobiernos de la U.E. debían crear un “paquete de salvamento” consistente en destinar astronómicas fortunas para que no se produzca un congelamiento de los canales del crédito ni una contracción fatal de la oferta monetaria, lo cual paralizaría la actividad económica por muchos años, con su secuela de desocupación, miseria y rebeliones sociales.

Por su parte, los críticos sostienen que la concesión de este paquete de ayuda es una cosa atolondrada, basada en el equívoco de que el Estado puede mejorar las cosas sin reflexionar en lo que ha hecho. Lamentablemente hay una enorme diferencia entre lo que el Estado podría hacer y lo que efectivamente hace.

Fallos del mercado y del Estado

Esto nos sirve para recordar que en muchas circunstancias, los detalles lo son todo. Porque las políticas irreflexivas, con frecuencia, son más perversas que las políticas correctivas con sanciones ejemplares.

La acción consensuada puede ser fatal si el acuerdo entre los dirigentes del G7, del G8 y del G20 se reducen a un acopio de medidas inconsistentes reunidas con el fin de obtener la aprobación de personas que tienen ideas contradictorias sobre lo que debiera hacerse.

Pero la actual intervención no sólo va a ser analizada por economistas académicos, sino por el bolsillo y el espíritu crítico de millones de personas que se sienten estafadas, sufren el escarnio y tienen una gran indignación porque advierten que se está dando gasolina a un pirómano y drogas a un adicto consumado. Esas personas creen que el Estado debe intervenir cuando se producen “fallos del mercado”, pero para castigar a los responsables.

Por supuesto que los mercados pueden fallar. Todo ser humano es susceptible de equivocarse y con mayores razones aquellas que ocupan altos cargos públicos. En general somos más racionales cuando discutimos sobre deporte que cuando debatimos sobre política. El hecho de que el mercado no esté haciendo lo que nos gustaría que hiciera no es motivo para asumir automáticamente que el Estado lo haría mejor. Hay demasiados ejemplos de intervenciones del Gobierno que empeoraron las cosas.

La teoría del “public choice” ha tratado de profundizar en la incapacidad técnica del sector público para adoptar decisiones oportunas y correctas. Es decir que frente a los “fallos del mercado” también existen gigantescos “fallos del Estado”. Por una parte, está el problema de la arrogante ignorancia con que actúan los que nos gobiernan y por otra parte, la obsesión por satisfacer a sus bases electorales. Muchísimos proyectos se llevan a cabo en ciertos distritos porque los votantes que allí viven, no tienen que pagarlos directamente –ya que si así fuese nunca los asumirían- sino que la factura se diluye misteriosamente entre todos los contribuyentes. Por eso existen grupos de presión capaces de lograr ayudas que –a simple ojo de buen cubero- son injustificadas., como el faraónico proyecto del tren bala de Cristina, la quimera del gasoducto trans amazónico de Néstor y la delirante propuesta del tren Caracas-Buenos Aires del bolivariano Chávez.

En resumen, la teoría del “public choise” sostiene que mientras el comportamiento del mercado se guía por la regla del máximo beneficio con el mínimo costo, el comportamiento del Estado se rige por la norma del máximo voto con la mínima posibilidad de cohecho. Por lo cual, casi siempre, los resultados de las intervenciones del gobierno son más ineficientes que los logros del mercado.

Secuencia de las intervenciones del Estado

En palabras de Paul Samuelson, partidario de la economía mixta, “en los últimos tiempos hemos visto que la mano visible del Estado ha reemplazado a la mano invisible de los mercados”. La economía no puede dar respuesta a esta profunda cuestión política, pero sí puede examinar las virtudes y defectos tanto de las decisiones colectivas como de las elecciones basadas en el mercado, indicando aquellos mecanismos mediante los cuales una mano invisible basada en criterios morales puede ser más eficiente que otra mano bastarda basada en la imposición desenfrenada de normas burocráticas.

Sería conveniente releer un análisis publicado (Revista 229 del 2/10) con el título de “Premios y castigos en la crisis financiera”.

1º. Una de las reglas bancarias que permitió a EE.UU. salir de la depresión de 1929 se estableció con la ley Glass-Steagall Act de 1933, que prohibió a los bancos poseer compañías financieras, separó los bancos comerciales de la banca de inversión y no les permitió realizar operaciones especulativas en las bolsas. Además aseguró la competencia entre pequeños y grandes mediante la ley antimonopolio, que impedía las fusiones y adquisiciones de bancos.

2º. A fines de los ’90 en EE.UU. se apreciaba que los precios de las viviendas crecían fuertemente. Con la idea de financiar a todo el mundo su compra, se impulsó una ley permisiva la ley Gramm-Leach-Bliley Act promulgada por el presidente Bill Clinton. Esa ley disolvió la disciplina bancaria de la ley anterior y permitió que los bancos comerciales vendieran diversos “productos” pólizas de seguros, inversiones bursátiles, tarjetas de crédito y fondos de pensiones. Además generó una serie de fusiones y dio piedra libre a la banca de inversión para que emitieran derivados financieros o bonos estructurados que eran simples papeles que nada garantizaban y cuya única virtud eran los pomposos y estridentes nombres con que se los designaban. Tenían pies de barro, una basa endeble que aumentó la fragilidad del sistema bancario americano.

3º. Otro eslabón del fatal intervencionismo fue la ley Community Reinvestment Act (CRA) de 1995, una ley federal que prohibió a los bancos de EE. UU. y a las sociedades mutuales de ahorro otorgar préstamos hipotecarios sólo a quienes tuvieran garantía suficiente de que podrían pagar las cuotas. Esta desafortunada ley obligaba a los bancos a conceder créditos a cualquier grupo social, aún los más insolventes. El riesgo de incumplimiento creció hasta las nubes y motivó la escalada de “securitizaciones”, “paquetizaciones”, “derivados financieros” y “bonos estructurados”. Como cualquiera podía aspirar a más de lo que podía, muchísimos individuos se endeudaron aun cuando nunca pudieron pagar sus deudas, ofreciendo hipotecas de 2º y 3º grado sobre la misma vivienda.

4º. El último ingrediente de estas demagógicas intervenciones se vincula con la garantía ofrecida a las hipotecas de empresas constructoras a partir de la Hud’s regulation of Government-Sponsored Entrerprises (GSeS) que permitía conseguir compradores de vivienda a precios irrisorios con las menores tasas del mercado. Las dos empresas de este tipo fueron justamente Fannie Mae (u$s 882,5 mil millones en hipotecas subprime) y Freddie Mac (u$s 794,3 mil millones en hipotecas basura), ambas empresas privadas garantizadas por el Estado, quien les dio luz verde a títulos sin ningún respaldo serio.

Importancia de las reglas

La mano invisible del mercado no es otra cosa que la simple conexión entre las acciones de personas dotadas de libre albedrío y las consecuencias sociales que ellas provocan. La mano visible del Estado, a su vez, no es otra cosa que las decisiones políticas adoptadas por un grupo de gobernantes que no siempre actúan con justicia ni en función del bienestar general.

No es lo mismo que las acciones individuales del mercado sean decididas por forajidos, individuos inescrupulosos, abyectos y corruptos, que por individuos diligentes, honestos y probos. La mano invisible producirá efectos sociales totalmente distintos en uno y otro caso.

Quizás tampoco sea importante que las reglas fuesen establecidas por el mercado o por el Estado. Lo verdaderamente importante es la calidad de las reglas. Porque las reglas de la mano invisible o las reglas del Estado, ambas deben tener dos propósitos bien claros: confianza y solidaridad.

Y esas finalidades valen para cualquier ser humano ya sea poderoso o humilde, sabio o iletrado, astuto o torpe.

El primer propósito consiste en que las reglas inspiren confianza, es decir que permitan esperar la cooperación voluntaria de los demás. El segundo propósito se sustenta en reglas solidarias, esto es que permitan exigir reciprocidad a los terceros para que se comporten como uno lo hace.

El historial de los fracasos intervencionistas del Estado impresiona mucho menos que su retórica. Uno de los mayores problemas es que los políticos no poseen ni el conocimiento ni los incentivos para actuar a favor del bien común en el momento apropiado. Además, la mayor parte de las intervenciones llegan demasiado tarde, el problema que se intentaba resolver se ha solucionado sólo y la intervención crea nuevos problemas.

Muchas veces es fundamental que los mercados se reajusten por sí mismos, porque la gente aprende cuando paga por sus errores y siente el efecto de las falsas expectativas, mientras que las intervenciones estatales, normalmente sirven para impedir que los culpables carguen con el costo de sus desvaríos.

En EE.UU. quienes se endeudaron hasta las cejas para comprar una residencia que excedía sus posibilidades, ahora son presentados como víctimas de un mercado sin escrúpulos. Pero hace apenas unos cuantos años, esas mismas personas ganaban dinero a montones en un mercado inmobiliario desbocado. Muchos se han visto ahora atrapados en los altibajos que los mercados producen, por eso comienzan a reclamar que el Estado también salga a rescatarlos a ellos como lo ha hecho con los bancos irresponsables.

La crisis financiera sólo puede solucionarse si los gobiernos y los mercados comprenden que hay que acertar con buenas reglas, basadas en la experiencia de todo lo sucedido y levantando la mirada hacia aquellos principios morales que hicieron grandes a los pueblos. © www.economiaparatodos.com.ar

Antonio I. Margariti es economista y autor del libro “Impuestos y pobreza. Un cambio copernicano en el sistema impositivo para que todos podamos vivir dignamente”, editado por la Fundación Libertad de Rosario.